Señor Jesucristo, haz que con deseo ardiente me precipite a escuchar la
Palabra de Dios,
y haz que no rechace a los que ya se han acercado;
haz que sepa estar junto a las aguas, no dentro de las aguas de la vanagloria;
que suba a la navecilla de la obediencia y que baje a tierra por la humildad;
que lave las redes del deseo de la predicación y de las buenas obras de toda avaricia, vanagloria y adulación;
que sepa repararlas mediante la armonía de las sentencias; que las seque con la claridad;
que las recoja por cautela y no por pereza;
que no las rasgue por las divisiones; que aleje de la tierra la nave de la religión y permanezca descansando en ella.
Somos una fraternidad de laicos que decidimos mediante una promesa, seguir a Jesucristo al estilo de Santo Domingo.
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viernes, 10 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
Oracion para antes del estudio
¡Oh! Creador inefable, que de los tesoros de tu Sabiduría formaste tres Jerarquías de Ángeles y con maravilloso orden las colocaste sobre el cielo empíreo, y distribuiste las partes del universo con suma elegancia, Tu que eres la verdadera fuente de luz y sabiduría y el soberano principio. Dignate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento un rayo de tu claridad apartando de mí la doble oscuridad en que he nacido: el Pecado y la ignorancia. Tú que haces Elocuentes las lenguas de los niños instruye mi lengua e infunde en mis labios la gracia de tu bendición. Dame agudeza para entender, capacidad para retener método y facilidad para aprender. Sutileza para interpretar y gracia copiosa para hablar. Dame acierto al empezar. Dirección al progresar y perfección al acabar tu que eres verdadero Dios y verdadero hombre, que vives y reinas por los siglos de los siglos amen.
Santo Tomas de Aquino
Trinidad Eterna
Oh Trinidad eterna; oh Deidad, naturaleza divina; Deidad que has dado un precio tan grande a la sangre de tu hijo; Trinidad eterna, Tú eres un océano sin fondo en el cual cuanto más me sumerjo más te encuentro y más deseos de buscarte tengo. Jamás se siente hartura de Ti, mi alma se llena de Ti en tus profundidades, pero jamás sacia su sed, pues ella continúa deseándote, oh Trinidad eterna, y quiere verte en tu luz. Como el ciervo sediento suspira por el agua viva de la fuente, asi mi alma desea salir de la cárcel tenebrosa del cuerpo para verte en verdad. ¡Oh! ¿Por cuánto tiempo todavía tu rostro estará oculto a mis ojos, Trinidad eterna?
-Santa Catalina de Siena-
miércoles, 1 de febrero de 2012
Salve Regina
La Orden de
Predicadores reconoce, desde sus inicios, la protección de la Virgen María y no
“duda en confesarla y en recomendarla a todos –frailes, monjas, hermanas y
seglares- para que apoyados en su protección maternal, se unan con mayor
intimidad al Mediador y Salvador” (LG, n.62) para llevar a cabo la difícil
misión de la salvación de los hombres. Sor Cecilia nos cuenta, con claridad y
gracia, la visión que Santo Domingo les refirió a ella y a las monjas de San
Sixto de Roma: “En una ocasión el bienaventurado Domingo se quedó orando en la
iglesia hasta la media noche y, llegando al dormitorio, se puso a orar al
ingreso. Cuando estaba así en oración, miró hacia el fondo del dormitorio y vio
llegar a tres señoras muy hermosas, y la que estaba en el centro parecía más
venerable y de aspecto aún más hermoso y digno que las otras dos. Una de ellas
llevaba un recipiente bellísimo reluciente, y la otra llevaba un hisopo, que lo
dio a aquella señora que caminaba en el centro. con el hisopo, la señora
rociaba y signaba con la cruz a los frailes. Esta señora dijo al bienaventurado
Domingo: “Yo soy la misma a quien invocáis cada día, y cuando decís: Ea, pues, abogada nuestra, me postro
ante mi Hijo pidiendo por el mantenimiento de esta Orden”. Después de esto y de
dar una vuelta por el dormitorio signando y rociando a cada fraile,
desapareció”.
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